23.4.11

Lluvia


La lluvia traspasa la piel hasta helar el corazón imponiendo distancias emocionales más frías que el propio olvido.

El sol tapado por las nubes, los ojos que sólo ven sombras, aquel tiempo en el que vivía el sueño que ahora muere en la realidad.

Desapareciendo como el mar se ahoga en la arena de la orilla, el camino se pierde acompañado únicamente por la banda sonora de pensamientos y recuerdos, asimilando que la lucha por creer está siendo vencida por la derrota del convencer.

Las lágrimas que perforan el alma caen una a una sin descanso allí donde vive la nostalgia, se pierde la alegría y se olvida el latido. Allí donde yace inerte el sueño, llora la lluvia.

© JeSúS

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