No deseo aprender que mi mente tiene que dejar de volar soñando con cada momento que comparto contigo. Mis palabras ya no deberían buscar tus oídos ni mi mirada entrar en tus ojos para ver el cálido corazón que late en tu pecho.
No puedo enseñar a mi corazón que no te quiera, ni tan siquiera pedirle que palpite más despacio. Mis latidos ya no deberían seguir el ritmo que le marcan los tuyos, ni mi pulso acelerarse al oír tu voz.
No quiero tener que educar a mi cuerpo para que esa excitación que siente al notarte cerca deje de despertar el deseo de amarte. Mis labios ya no deberían ansiar tus besos ni mis caricias extrañar tu piel.
No, no deseo, ni quiero, ni tan siquiera sé si puedo olvidar mi mente, silenciar mi corazón e ignorar mi cuerpo...
© JeSúS