Las cenizas que volaron hacia el mar encontraron la libertad que su mente siempre lúcida disfrutó.
El viento se llevó las pavesas del cuerpo que otrora albergó a un hombre vital cuya memoria y esencia se mantendrán intactas en el corazón de aquellos que lo conocieron y pudieron compartir sus pensamientos y experiencias.
La distancia, a veces olvido, cuando existe amor no se mide ni en kilómetros ni en años, pudiendo llegar a desaparecer incluso aunque uno ya no esté, pues el otro lo mantiene vivo con su recuerdo...
Ayer, hoy y siempre... J.d.O
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