...nosotros.
Cuando caminas a solas por un lugar, hay veces en las que ese sitio por el que paseas te recuerda a cierta persona. Eso está muy bien, ya saben, el típico “el otro día estuve en no sé dónde y me acordé de ti...”. Pero lo realmente bello, especial y casi mágico es que sea el recuerdo de la persona, las experiencias vividas o esos sueños y deseos por cumplir y que surgen en el corazón antes que en la cabeza, los que evoquen el lugar o la situación, aunque ni siquiera se haya estado antes allí.
Ayer anduve cerca de la playa y los acantilados por los que más de una vez nos hemos escapado en la imaginación de la distancia. Hablamos de todos esos temas que tenemos pendientes y que afortunadamente nunca se acaban, de los sueños a los que tuvimos que renunciar hasta encontrarnos, de los grilletes autoimpuestos y de las alas olvidadas, de un futuro que sabemos que no llegará...
Conversamos, reímos y lloramos hasta que el reloj nos recordó que no somos más libres que aquellos animales que viven en jaulas, aunque estas sean de oro.
Ayer paseaste conmigo, aunque en la arena solo quedase el rastro de un par de pisadas...
© JeSúS