Comienzo a escribir sentado en la taza del váter, donde un compañero del Instituto siempre decía que Stephen King acababa sus libros. Supongo que es una metáfora de muchas de las cosas que hago últimamente, o son una mierda per se, o acabo estropeándolas de tal manera que terminan evacuadas por algún retrete vital...
Ya lo siento, pero hoy no toca ese entorno de ensueño con la tranquilidad de la Noche, el café caliente y el incienso humeante, aunque este último podría hacer falta en breve...
Pero seamos francos, si vamos a hablar de la Realidad, habrá que ser sinceros, o ¿no?Obviemos las clásicas preguntas ¿existe o es una mera casualidad? ¿la inventamos cada día? ¿hay alguien que mueve los hilos y que nos dirige?
Yo creo que se trata de una estafa. Algo que no es, solamente está, y se limita a mostrarse como la interpretación de lo que creamos (y destruimos) nosotros cada día, así como la percepción de cada uno sobre los hechos que suceden a nuestro alrededor.
No existe como ente único y verdadero. Tan sólo tenemos las múltiples percepciones que cada uno sentimos. Lo que asumimos como real es aquello en lo que coincide la mayoría, bien porque buscamos razonamientos que lo justifiquen y nos convenzan, o bien porque las circunstancias orteguianas de los observadores son similares o les llevan a concluir/interpretar las situaciones de la misma manera.
En cierto modo, esta Sociedad en la que vivimos tiende a no querer ser consciente de lo que pasa. Es más fácil y cómodo dar por bueno lo que la mayoría califica como normal sin plantearse las cosas y sin llegar a conclusiones que puedan chocar frontalmente con el pensamiento establecido y que desafíen tanto a los demás como a uno mismo. Y es que asusta darse cuenta de que todo es un gran engaño y llegar a sentir la inquietud de tener muchas más preguntas que respuestas.
La Realidad, lejos de ser la representación de la Verdad, sólo consiste en la percepción de la Mentira en la que nos enseñan a creer.
© JeSúS