31.8.13

Verano


El verano no es el sol o las vacaciones. Ni tan siquiera la playa o el mar.
El verano somos tu y yo viviendo nuestro amor a cualquier hora, en cualquier lugar, sin relojes, compromisos ni cobardías autoimpuestas...

El verano no es el calor o el moreno. Ni tan siquiera el sueño de una noche o el despertar de un deseo.
El verano es la excusa para que nuestra desnudez se una mientras contemplamos un atardecer que parece eterno.

El verano no es la canción banal o el ritmo de moda. Ni tan siquiera el concierto o los fuegos artificiales.
El verano es la excitación de nuestras caricias, el susurro de besos apasionados, el murmullo de tu jadeo en mi oído, el deseo en la piel y el baile acompasado de nuestros cuerpos mientras hacemos el amor.

El verano no es una estación del año, ni tan siquiera una época.
El verano es un estado mental, ese en el que parece que todo es posible y está permitido. Aquel en el que los deseos nos dominan y el que nos hace creer que los sueños se pueden tornar en realidad...

¿Y si hacemos que el verano no se acabe?

© JeSúS

16.6.13

Instante


Era ya media noche cuando apareciste de entre las sombras del jardín de casa. Yo estaba sentado mirando el cielo y tratando de entender qué es lo que sentía. Tu silueta me hizo regresar a la realidad. Estabas recién duchada y con un camisón blanco de tela muy fina que la dulce brisa del verano mecía delicadamente sobre tu morena piel. Me mordí el labio recordando la explosión de placer que habíamos sentido hacía unos minutos. 

Extendí el brazo, lo tomaste y te sentaste encima de mí. Acaricié tu mejilla con el dorso de mi mano y al llegar a la barbilla acerqué tu boca a la mía. Rozamos ligeramente nuestros labios en un beso lento y tierno. Acunaste mi rostro entre tus manos y te quedaste un momento mirándome a los ojos. Sentí que entrabas en mí, estabas contemplando mi alma, mi esencia... y una lágrima brotó de tus ojos. Sonreíste y me dijiste el "te amo" más sincero y demoledor que jamás había escuchado.

Emocionado, besé tus lágrimas, acerqué tu cabeza a mi pecho y mientras acariciaba tu pelo te susurré: "El corazón que oyes ha comenzado a latir hace un instante...".

© JeSúS

21.5.13

Memoria II


...nervio troncular...

Una noche cualquiera, una copa de Gran Duque de Alba, luz tenue proyectando sombras imposibles en un salón en el que sólo suenan las teclas del netbook sobre la base musical de Stacey Kent... y soledad, siempre soledad...

Hace ya un tiempo escribí sobre la Memoria (o por lo menos lo intenté...) y me acabo de acordar de que me dejé por el camino hablar de otro tipo de memoria: la sentimental, esa que nace del corazón y que muchas veces recordamos mejor que aquella que surge de la cabeza.

Y es que esta memoria se alimenta más de lo que sentimos que de lo que sucedió, por lo que la intensidad de sus recuerdos puede resultar abrumadora. El calor del abrazo quemándote el cuerpo por dentro, la huella que dejaron las caricias en la piel, el susurro de los besos y el placer de la excitación..., pero también el dolor del rechazo, la angustia del abandono y la tristeza de la ausencia... Sensaciones que quedan tatuadas a fuego en los "órganos" principales de esta memoria, el corazón y el alma...

La memoria sentimental, como la racional, puede ser selectiva, dando prioridad a unos episodios sobre otros, pero le cuesta mucho ser olvidadiza, puesto que las heridas del corazón no suelen cicatrizar bien, quedando marcas imperecederas y con tendencia a reabrirse.

Seamos conscientes de que cada recuerdo consta de dos partes, una traída al presente por la memoria racional y otra rescatada del olvido por la sentimental. Los pensamientos y las emociones unidos ayer, hoy y siempre...

© JeSúS

15.5.13

HiperConectividad


Círculos entrelazados. Eso son las relaciones, y por ende, la vida. Los ermitaños hace tiempo que lo tienen complicado para aislarse del mundo con tanto Twitter, Facebook, G+ (alguno parece que lo usa), Tuenti (si no tenéis menos de 18 años es posible que no lo conozcáis), Instagram, Linkedin... etc. Cada perfil de edad, gustos e intereses tiene una red social confeccionada a su medida. No me extrañaría que en breve a alguien le diese por montar una para mascotas (si todavía a nadie lo ha puesto en marcha, de nada, bueno de nada no, que se acuerden de mí cuando salga a bolsa...).

Estamos perdiendo nuestra individualidad en aras de una socialización extrema, y como todo extremo, negativo. Nos hemos convertido en seguidores y seguidos, vivimos pendientes de la aprobación de los demás con un "Me gusta" a esta foto o a aquella reflexión. Y encima, en su mayoría son publicaciones manidas, pues poca es la gente que utiliza todas estas nuevas formas de comunicación para contribuir con algo novedoso, creativo, innovador, para, en definitiva, transmitir un mensaje que aporte valor.

Y todo esto lo escribe uno que está hiperConectado, publica un blog enlazado con G+, Facebook y Twitter, y que además se cree fotógrafo por aplicarle el filtro "Lo-Fi" a las fotos que publica en Instagram. 

Así que desconectemos un poco de todo y de todos, olvidémonos de tanta red social y dejemos de pensar en qué opinarán los demás cuando compartimos algo.

Y ahora, si me disculpáis, os dejo, que me acaba de entrar una notificación de que he perdido un follower en Twitter y tengo que recuperarlo... En fin, ¿qué le vamos a hacer si somos animales contradictorios, incoherentes, y afortunadamente imperfectos?

© JeSúS

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